Dermatología Estética

Toxina Botulínica

Dermatología Estética

Toxina Botulínica

En su momento, la Dra. Úrsula Piñeyro fue pionera de aplicación de Toxina Botulínica para fines estéticos en la ciudad de Monterrey y San Pedro Garza Garcia. El uso cosmético de la Toxina Botulínica es aprobado en 2002 por la FDA, con el nombre comercial de “Botox Cosmetic”.  

Aunque hoy en día hay variantes de relleno, el 80% de los mexicanos prefieren el Botox como método estético.

Botox
La Toxina Botulínica del tipo A (comúnmente llamada Botox) es una proteína producida por una bacteria llamada Clostridium Botulinum. Esta bacteria era la responsable de fabricar una proteína que provocaba la más poderosa sustancia neurotóxica conocida. En 1950, el Doctor Vernon Brooks demuestra que la toxina bloquea la liberación de acetilcolina en las neuronas motoras lo que produce la relajación del músculo y aunque en la siguientes décadas se empezaron a hacer descubrimientos más interesantes de esta toxina para uso médico, no fue hasta el año 1987, que la doctora Jean Carruthers estaba tratando a una paciente con espasmos en los párpados y uso la toxina botulínica tipo A, pudo comprobar que además de que se solucionaba el problema de la contracción del párpado, las arrugas del entrecejo, y las patas de gallo desaparecían. La doctora y su marido cirujano plástico, comenzaron una investigación que duró 3 años y que se presentó a la Academia Americana de Dermatología, siendo el primer estudio de referencia en seguridad sobre la utilización de la toxina botulínica a nivel cosmético.
Básicamente, las pequeñas dosis de botox usadas en medicina actúan bloqueando la liberación de una sustancia química producida en las terminaciones nerviosas llamada acetilcolina, que es la responsable de las contracciones de los músculos; de esta forma se interfiere selectivamente la capacidad de contracción de los músculos de las zonas deseadas, las líneas de la piel del entrecejo se suavizan y, en la mayoría de casos, desaparecen en una semana.
A nivel de las arrugas de expresión, donde los músculos son responsable de sus movimientos y formación. Donde más se utiliza es en las arrugas de la frente, entrecejo y perirobitaria (patas de gallo).
No, sólo se siente una ligera molestia que dura muy pocos segundos.
No, los efectos se ven de manera progresiva, siendo visibles los resultados después de las 48 horas después de su aplicación, alcanzando su máximo efecto entre los días 12-14 tras el tratamiento.
Depende del paciente pero la duración media está entre los 3 a 6 meses. La desaparición también ocurre de manera progresiva.
La inyección de Botox está contraindicada cuando exista una infección en la zona donde se va a aplicar el tratamiento y en individuos con hipersensibilidad conocida a cualquiera de los preparados del producto.
No produce efectos secundarios si es colocado correctamente, sólo en ocasiones puede aparecer hematomas pequeños en el punto de inyección que desaparece a los pocos días.
Se ha advertido que este tratamiento puede entrañar múltiples riesgos por un uso inadecuado y se presta al abuso (se han detectado tratamientos de este tipo en gimnasios, hoteles, salones y otros lugares, incluso se han propuesto las llamadas fiestas de Botox en la que varios pacientes son tratados a la vez, generalmente en clínicas). Por eso, los expertos aconsejan encarecidamente que este tipo de tratamientos sean administrados por un médico cualificado, en una clínica médica con los medios adecuados. Los pacientes deberían estar en buenas manos por si surge alguna complicación.

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